viernes, 22 de julio de 2016

La Leyenda de Momotaro

La leyenda de Momotaro cuenta las grandes hazañas que lograría un Niño ante unos Demonios malvados que siempre estaban atormentando y robando las aldeas.

Cierta vez, una pareja de ancianos que vivían en una pacífica aldea, fueron a trabajar muy temprano. La Mujer iba al río para lavar, pero de pronto desde el mismo río, se deslizaba flotando un enorme melocotón. Cuando se acercó a ella, lo tomó y lo guardo para poder comerlo junto a su esposo.

Al llegar la tarde tras trabajar y hacer los quehaceres, la pareja se disponía a descansar y degustar del gran Melocotón que se veía suculento. Cuando lograron abrir el melocotón, había un bebé de grandes ojos. Como la pareja no tenia hijos, creyeron que aquel bebé era un regalo de los Dioses, así que decidieron adoptarlo y llamarlo "Momotaro" (Momo de Melocotón y Taro, un nombre típico japones).

Con el pasar del tiempo, Momotaro era más grande, buen niño, valiente y muy noble. Cuando terminó la escuela, se convirtió en un joven muy responsable y con gran destreza de combate.

la leyenda de momotaro, niño del melocotón

Un día cuando se enteraron que los demonios continuaban acechando y robando en las aldeas cercanas, Momotaro decidió enfrentarlos y luchar contra ellos para detener sus maldades. Los adultos mayores y sus padres adoptivos aceptaron que él vaya a la Isla de los Demonios. Momotaro recogió mucha comida y armándose con su espada, emprendió su camino.

En su camino, Momotaro se encontró a un Perrito. Él le preguntó a donde iba, así que Momotaro le respondió que iba a la Isla de los Demonios para vencerlos por sus maldades. El Perrito decidió ayudarlo si a cambio le invitaba la comida tan rica que llevaba y olía. Momotaro aceptó y así, el Perrito le siguió.

Más adelante, Momotaro y el Perrito se encontraron con un Mono. Él hizo la misma pregunta y tras escuchar la razón, pidió acompañarlos a cambio de un poco de comida. Momotaro aceptó y así, el Mono se les unió en su misión. Mucho después, un hermoso Faisán apareció ante Momotaro y sus amigos. El ave preguntó a donde iban, y tras saber su gran misión, decidió acompañarlos a cambio de un poco de comida. Momotaro le brindo comida y así, el Faisán se unió al Perrito, el Mono y claro, a Momotaro en aquella gran y noble misión.

la leyenda de momotaro perro mono y faisan

Tras un largo camino y cruzar el océano hacia la isla de los Demonios, lograron llegar. Ocultándose cuidadosamente, los amigos planearon cómo atacar a ellos sin que se den cuenta; así que decidieron hacerlo por la noche mientras todos dormían.

Al llegar la noche, todos los Demonios dormían, entonces Momotaro, el Perrito, el Mono y el Faisán emprendieron su ataque con mucho cuidado. Uno a uno los Demonios iban cayendo a pesar de que el miedo en momentos era inminente; pero con muchos ánimos y ayudas entre los amigos, pudieron llegar muy lejos y lograr vencer a todos los Demonios incluyendo a su poderoso Rey.

Vencidos y sin poder hacer nada ya los Demonios, Momotaro los perdonó pero, pidió que devuelvan todo aquello que habían robado y que prometan jamás volver a pisar la tierra de los aldeanos. Sólo así ellos los perdonarían.

Momotaro y sus amigos regresaron triunfantes a su aldea con todo lo que habían robado los Demonios y así, tuvieron paz y dicha para siempre.

martes, 18 de agosto de 2015

La Mita (Leyendas de Perú)

Según cuenta la leyenda, en el antiguo imperio del Tahuantinsuyo, la "Mita" era un tributo obligatorio de dicha sociedad. Era una forma de homenaje al Gobierno del Inca en forma de trabajo. El imperio necesitaba mano de obra para realizar obras publicas y mantenerlo unido. Los Ayllus son quienes impulsaron esta actividad, así como también incentivaron la construcción de sus caminos, acueductos, fortalezas, puentes, centros administrativos, explotación de minas, templos, etc.

Todos los pobladores servían al trabajo pero solo ciertos días al año, o más en el caso de los Acllas o Chasquis. Por otro lado existió una Mita para servicios especiales como por ejemplo Músicos, Mujeres para los Acllahuasis, Chasquis, Danzantes, Guerreros para el Ejercito, cargueros del Sapa Inca (del quechua "Poderoso Inca"), entre otros. Los "Mitayos" (trabajadores) no recibían ningún pago pero eran alimentados por el Estado Inca mientras realizaban sus labores.

Aparte de este tipo de Mita, elaboraron un sistema de intercambio de objetos de veneración religiosa de los pueblos que fueron conquistados y los añadieron al Imperio. Con esto garantizaban el respeto de los pueblos conquistados. Los Huacas y Pacarinas se convirtieron en centros importantes de Culto y punto de unificación, con esto aseguraban la unidad de los pueblos geográficos como étnicos.

la mita leyenda peruana

La mita durante la Colonia o Virreinato Peruano
Los Conquistadores españoles también usaron un sistema de trabajo parecido al de la Mita para suministrarse de trabajadores para las minas de plata (que fue la base de su economía en el período colonial) y así satisfacer sus propias necesidades, sin embargo esa "Mita colonial" fue usada para la explotación de los pueblos amerindios y provoco un descenso poblacional abismal en el pueblo originario de América.

Notas:
Mita significa "trabajo temporal".

Aquellos ciudadanos que eran perezosos eran castigados ejemplarmente, hasta con la pena de muerte.

miércoles, 5 de agosto de 2015

La Leyenda del Cerro San Cristóbal (Perú)

Hace mucho en el año 1536, Pizarro y Quinientos de sus Soldados se iban a enfrentar a Veinticinco mil Guerreros nativos quienes pensaban apoderarse del centro de la ciudad, sin embargo cada vez que intentaban cruzar el Río Rímac, era arrasados por la fuerte corriente y perecían en el acto. Por motivos desconocidos el 14 de Setiembre en la mañana, día de la fiesta de la Exaltación de la Cruz, los Guerreros nativos se retiraron. Los Españoles contentos gritaron: "¡Milagro de San Cristóbal!" y tras esto, organizaron una caminata hacia la cumbre del Cerro donde construyeron una Capilla y colocaron una enorme Cruz de madera. Sin embargo poco después, la Cruz fue derribada por otro grupo de Indígenas.

Con el pasar del tiempo se llevó una gran batalla entre ambos, y cuando Francisco y sus hombres ganaron, él ordenó: "Que se ponga él otra cruz como la que los Indios nos quitaron". Fue así que el Cerro pasó a llamarse "San Cristobal" porque en ese día se gano la batalla.

Mucho tiempo después, en el año 1746 la Capilla fue destruida a causa de un Terremoto. En el gobierno del Presidente José Balta, la Cruz fue sustituida por una hecha de fierro colado y media unos veinte metros de altura; tan grande que se veía desde cualquier punto del centro Histórico. Su creador fue el Párroco Francisco Aramburú del Convento de los Descalzos, luego fue inaugurada y bendecida el veintitrés de diciembre del año 1928.

Según cuentan, Francisco Aramburú tuvo un sueño revelador de la Cruz que decía: "Desde la celda he visto totalmente iluminada la cruz del cerro." Ésto le contó a su amigo cercano el ese entonces Presidente Augusto B. Leguía al día siguiente. Tiempo después el Primer Mandatario colocó a la Cruz unos 20 potentes focos y luego planeó convertirlo en el mirador más alto de Lima.


leyenda del cerro san cristobal peru

Se dice que mucho antes de la Conquista, los antiguos Peruanos subían a la cima del Cerro para ofrecer ofrendas y sacrificios a sus dioses, por otro lado los Españoles y sus Misioneros lo hacían rezando el Vía Crucis y rememorando las estaciones de Jesús. Hoy en día, la tradición continua con los Religiosos del Convento de los Descalzos respetando la fecha de inicio, el primer domingo de Mayo. El Párroco Francisco Aramburú fue quien organizó la primera la primera peregrinación a la cruz del Cerro San Cristóbal allá por el año de 1928.

martes, 4 de agosto de 2015

La leyenda del Río Hablador (Rio Rimac)

Hace mucho tiempo vivía el Dios Sol (conocido también como Inti) así como también un Dios Joven bondadoso y de gran postura llamado "Rímac". Él gustaba de bajar al mundo de los humanos cada cierto tiempo para contarles bonitas historias y con el tiempo, se ganó el cariño y respeto de los humanos.

Un día, Rímac miraba hacia la tierra por una de las ventanas del palacio dorado acompañado de otros Dioses, y notaron con inquietud que las llanuras empezaron a sufrir de sequías así como todas las plantas que fueron rápidamente marchitándose, los hombres sufrían sed al igual que los animales. Al ver la magnitud de la seriedad del caso, los dioses muy  preocupados se acercaron a su padre Inti para pedir ayuda y salvar a la tierra de la terrible sequía. Inti dijo que era imposible ya la única solución para conseguir agua era necesario el sacrificio de uno de los Dioses en el altar de fuego.

Los Dioses ante eso callaron, pero para sorpresa de muchos, la Diosa Chaclla (quien se destacaba por su belleza y justicia) se acercó donde su padre Inti y se ofreció sin dudarlo para dicho sacrificio. Por otro lado Rimac (que adoraba a su hermana), se arrodilló ante su padre e implorando su atención pidió que él sea sacrificado en lugar de su hermana. Chaclla agradeciendo su gesto, pero no aceptó y le dijo que los hombres lo extrañarían mucho por sus maravillosas historias; sin embargo tras la persistencia de Rimac, Inti aceptó resignado el sacrificio de ambos. Mas tarde, ambos dioses se dirigieron hacia el altar de fuego para ser sacrificados y tras finalizar el ritual, comenzó a llover en la tierra. Cuando los Yungas (antiguos hombres de la costa) se percataron de la lluvia, agradecieron muy contentos al cielo por la tan necesitada agua.

la leyenda del rio hablador rio rimac

Chaclla y Rímac ahora esparcidos en infinidad de gotas, cayeron sobre las montañas cercanas al gran valle de Lima, y tras esto, se convirtieron en un gran río que corrían jugando y riendo de camino hacia el mar. Una vez allí, se elevaron en forma de nubes que se perseguían una y otra vez hasta llegar al cielo, y nuevamente volvieron a caer en forma de lluvia. Esta aventura solo les duró cuarenta noches, ya que Chaclla se convirtió para siempre en lluvia y Rímac en el río más hablador de la costa Peruana.

Muchos dicen que aquellos que se sientan a las orillas del Río Rímac, escuchan claramente un susurro en forma de voz humana que cuenta muy bonitas historias. Por eso lo llaman "Rímac, el Río Hablador".