miércoles, 21 de febrero de 2018

La leyenda del Enano de Uxmal

Cuenta la leyenda que en la ciudad de Kabah, vivía una anciana que era hechicera y que conocía los misterios de las estrellas y los secretos de las hierbas.

Todos los días, ella contemplaba con ternura un pequeño huevo que había encontrado de casualidad, hasta que un día, el huevo se abrió y ahí había un pequeño niño. La alegría fue grande para la anciana que con dicha, lo crió bien y al pasar los años, el niño se volvió adulto con barba y cabello largo, pero seguía siendo muy pequeño.

La anciana, pasaba mucho tiempo cerca del fuego donde a la vez, cuidaba con recelo un Tunkul (un instrumento musical) que tenía escondido. Un día cuando la anciana estaba descuidada de la vigía de su tesoro, el Enano pícaro y avaricioso, aprovechó y buscó entre las cenizas el Tunkul. Cuando lo tuvo en sus manos, lo usó y produjo un sonido tan fuerte que llegó a oídos del Palacio del Rey de Uxmal.

Ese sonido para este Rey, era considerado como una terrible profecía que anunciaba el fin de su reinado, por eso, de inmediato indagó sobre quien produjo tal sonido. Al conocer al Enano, le propuso que le ayude a librarse de su terrible profecía. El Enano pidió que construya un camino desde Uxmal hasta Kabah y cuando esté terminado, el regresaría con la respuesta.

La leyenda del Enano de Uxmal

Así, se hizo dicha obra y al ser terminada, el Enano puso otra condición: romper un cocoyol en la cabeza de ambos. El Rey, aceptó siempre y cuando el Enano fuera el primero en pasar dicha prueba. Así, el Enano lo hizo sin problema alguno, pero al intentarlo el Rey, perdió su vida en el intento. Poco después, el Enano fue declarado Rey de Uxmal. Ese mismo día, la Anciana lo mandó a llamar y le dijo:

"Sé justo y enfrenta a la verdad. Jamás olvides que es más importante ser bueno que ser justo. Escucha y guíate por las voces de los Dioses, pero también oye a las palabras de los hombres. No desprecies a los humildes y desconfía siempre de la gente con poder."

Poco tiempo después, la Anciana falleció. El Enano, siguió sus sabios consejos y la ciudad de Uxmal vivió por mucho tiempo en paz y felicidad. Con el pasar del tiempo, en Enano tuvo excesos no productivos y poco a poco, se convirtió en un Rey tirano y orgulloso. Él ordenó que levanten una estatua de barro que puso sobre una hoguera para que represente la imagen de un Dios más poderoso que los dioses de su pueblo. Cuando la estatua se endureció con el fuego, vibró como una campana. El pueblo creyendo dicha imagen hablaba, se entregaron en adoración.

Los Dioses no tardaron en enterarse por dicha ofensa, y en poco castigaron a dicha ciudad. Muchos guerreros entraron en ella y la saquearon para luego incendiarla. Así, se borró para siempre la memoria del pueblo y del Enano que algún día reinó sobre ellos.
 

 

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